Principiantes
Cómo empezar a escalar
El primer día, las primeras semanas y el primer mes. Nadie nace sabiendo.

El primer día
No hace falta estar en forma. Ni haber escalado. Ni conocer a nadie que escale. Hace falta ir. Busca una sala cerca de casa y di que es tu primer día. Te van a contar lo básico: cómo se cae, cómo se ponen los pies de gato y cómo se leen los bloques por colores.
Empieza por los bloques más fáciles y no te preocupes si no llegas arriba. El primer día es para conocer el movimiento, caerse un par de veces y pasarlo bien.
Las primeras semanas
Es cuando se coge el hábito. Dos o tres veces por semana, aunque sean ratos cortos. Al principio los antebrazos se cansan enseguida. Es normal y mejora cada vez que vas.
Fíjate en los pies: apoya la punta del pie de gato en la presa, no la planta entera. Parece una tontería y cambia mucho. Y pregunta. Al de al lado, al del equipo, a quien sea. A la tercera caída ya hay alguien diciéndote dónde va el pie.
El primer mes
Al mes se nota. Bloques que te parecían imposibles salen a la primera. Es buen momento para pensar en unos pies de gato propios, que se notan mucho, y para probar un curso de iniciación, donde alguien que lleva años en esto te quite los vicios que todos cogemos al principio.
Lo demás es venir. No te obsesiones con los grados. Lo que importa es que te apetezca volver.
Si quieres saber más del primer día, aquí tienes la guía de la primera vez y qué llevar.


