Técnica
Fuerza de dedos para escalar
Cuándo empezar, un protocolo sencillo y cómo no romperse por el camino.

Todo pasa por los dedos
Da igual la espalda que tengas: si los dedos no aguantan la presa, no hay bloque. La buena noticia es que se entrenan bien. La mala, que los tendones se adaptan mucho más despacio que los músculos. Aquí la paciencia no es un consejo, es la regla. Quien tiene prisa acaba con una polea tocada.
Con tabla
La tabla de entrenamiento, con regletas de varios tamaños colgada en un marco o en la pared, es lo más eficaz. Para empezar: cuélgate con las dos manos de una regleta cómoda diez segundos, descansa cincuenta y repite seis veces. Tres días por semana. En dos meses se nota.
Si no tienes tabla, vale el marco de una puerta o una toalla enrollada colgada de una barra.
Cuándo no
Si llevas menos de un año escalando, olvídate de la tabla. Lo que toca es técnica y escalar mucho: los dedos se van haciendo solos. El entreno específico tiene sentido cuando ya vienes con regularidad y notas que lo que te frena son las regletas pequeñas. Y siempre, siempre, calienta antes. Dedos fríos y carga fuerte es la receta de la lesión.


